El apagón
Vida cotidiana de los niños de la década de los ochentas


Por Yeiddy Chávez H *

“Y pues justamente en Surco, distrito en donde hace casi 2 años declaré mi independencia, tuvimos un apagón de casi 2 horas que me
transportó al horror de esos años 80, pero ahora ya no estaban mis padres para ponerle llave a la puerta de la casa, ahora estaba sola.
Solo atine a salir disparada a buscar velas, para mi sorpresa las velas eran las mismas”
Comentario de FUR. Mami la luz. Blog de Pedro Canelo

Resumen
Durante la década de los ochenta del siglo pasado toda una generación sufrió las consecuencias del accionar terrorista de Sendero Luminoso, una de estas acciones fue el derribo sistemático de las redes de tendido eléctrico, lo que ocasionó innumerables apagones los cuales generaban, en los niños de aquel entonces, diferentes formas de afrontar una cotidianidad sin luz eléctrica, una visión de su familia y de la realidad del Perú en plena violencia política.

Palabras clave: Perú- apagón- sendero luminoso- vida cotidiana.

Aun preservo en la memoria las imágenes de un apagón general en la que toda Lima se vio envuelta en la oscuridad. Mi primera sensación fue ver a toda la familia mirando: una Lima en la penumbra y con ella los centenares de autos alumbrando las pistas. En esos momentos se podía sentir que algo cambiaba, se sacaba los lamparines, se compraban velas, se prendía la radio a pilas o nos sentábamos en la mesa a la luz de la velas a conversar.

Actualmente es una necesidad construir relatos que desde las ciencias sociales nos ayuden a entender los episodios sociales que se produjeron como consecuencia de los diferentes cortes de energía eléctrica, más conocidos como apagones, en los cuales tenemos que centrar nuestra mirada, con el objetivo de hacer mucho más evidente parte de la vida cotidiana de las familias situadas siempre, en medio de una guerra interna entre Sendero Luminoso y el Estado peruano.

La cotidianidad según Rosa Reguillo(1), se establece en base a matrices culturales propios de una época y sociedad, esta cotidianidad genera rutinas, pero a la vez, habilitan dimensiones nuevas e inéditas propias de cada sociedad. Asimismo, los sociólogos Peter Berger y Thomas Luckman, al problematizar la construcción social de la realidad, nos dan a conocer una forma muy interesante de pensar el pasado y la historia, ellos nos dicen que existe una dimensión temporal en la que nos unimos, que compartimos socialmente y que a partir de ésta, cada uno puede establecer las distintas formas de construir su forma de percibir su vida cotidiana(2).

En tal sentido, este artículo pretende abrir el tema sobre los apagones o cortes de fluido eléctrico, como episodios en la cual una generación compartió una experiencia social y en la cual se pueden analizar las distintas articulaciones de la vida cotidiana que se originaron por un hecho concreto de la violencia política peruana. Es por tal motivo que este articulo pretende poder describir las distintas actitudes, comportamientos y miedos que se daban en esos instantes, teniendo siempre en consideración en primer lugar, que los apagones eran impuestos por las políticas del terror de Sendero Luminoso, y por último, que la población nunca los deseo, si no por el contrario, establecieron forzadamente formas de soportar días y noches sin fluido eléctrico.

Tenemos que mencionar que este artículo ha tomado en cuenta principalmente la visión de los niños urbanos de Lima de la década de los ochentas, que experimentaron los distintos apagones y que tuvieron una perspectiva particular sobre el desenvolvimiento de sus familias. En estos momentos nuestros entrevistados son personas adultas y nos brindaron sus distintos recuerdos y experiencias.

En este artículo hemos explorado diferentes fuentes, entre las fuentes clásicas recurrimos a la bibliografía sobre Sendero Luminoso, y a las fuentes periodísticas que nos dan el mejor de los panoramas para poder entender mejor los distintos apagones que sufrió nuestro país. Asimismo, también hacemos uso de fuentes no tradicionales como son los blogs y su rica variedad de comentarios que estos suscitan, que no son testimonios soslayables, sino que nos brindan una gran gama de experiencias, recuerdos y miedos que se tienen que analizar y darle un hilo explicativo que nos permita vislumbrar experiencias y conclusiones comunes.

Apagones y el sabotaje al Estado
A lo largo de toda la guerra interna la mayor parte de los atentados a torres de alta tensión se centraron en la red interconectada del Mantaro, que es hasta la actualidad las red más importante del país ya que trasmite energía eléctrica a la ciudad de Lima con una potencia de 1080 Mega Watts lo cual constituye el 40% de la energía producida y que alimenta el 70% de la industria nacional. Es así que tan solo en el periodo que va de 1980 a 1986 Sendero Luminoso derribo 247 torres de energía eléctrica que en su mayoría pertenecían a la red interconectada del Mantaro, tal fue el grado de destrucción ocasionada a esta red interconectada que Sendero Luminoso logro que en el año 1986 que la línea Mantaro - Pisco dejara de existir.

“Es decir, el total de torres voladas a lo largo del país, indican que de cinco torres de alta tensión derribadas en 1980, se pasó a nueve en 1981, 21 en 1982, 65 en 1983, 40 en 1984 y 107 en 1985. Por citar un ejemplo, entre 1983 y 1993, solamente en las líneas Mantaro-Pisco fueron derribadas 126 torres, lo que ocasionó que este tramo, de unos 100 kilómetros de extensión, saliera de servicio en 1986”(3)

Lo que se evidencio en los primeros años de guerra interna fue lo poco preparado que estuvo el Estado peruano, y dentro de él las fuerzas policiales, para estructurar sus diferentes perspectivas e hipótesis sobre Sendero Luminoso factor clave para poder combatir de una manera idónea a los miembros de esta agrupación, que incluso para muchos políticos peruanos, era un grupo subversivo que desataba múltiples explicaciones(4).

Sumado al inicial desconocimiento político sobre Sendero Luminoso, podemos decir que tan solo a meses del primer atentado terrorista en el distrito de Chuschi en el departamento de Ayacucho, las principales autoridades del gobierno evidenciaban que los diferentes atentados contra las torres eléctricas que suministraban energía a las principales ciudades del Perú, eran casi imposibles de contrarrestar y la Policía Nacional del Perú, no se encontraba en condiciones económicas para dar cobertura al sistema interconectado de energía eléctrica. Así manifestó el ministro del interior de principios de la década del ochenta José María de la Jarra:

“Evidentemente los medios con los que cuentan son poquísimos por eso mismo nos hemos planteado en este presupuesto una mejora sustancial desde el punto de vista económico para implementarlas en las fuerzas policiales, para que puedan cumplir a cabalidad sus fines. No tienen medios adecuados de comunicación, carecen de medios de transporte, no tienen armas modernas; la munición es de hace años y a veces pasada”(5)

A mediados del año 1985 la Guardia Republicana creo la Fuerza de Seguridad Eléctrica (FUSE) con el objetivo de vigilar las distintas torres de transmisión eléctrica, aun así, el ritmo de atentados contra las redes de energía no cesaron, lo que indico que tal iniciativa policial fue desbordada ampliamente, tan solo 4 años atrás en 1981 se hacia una comparación del grado de responsabilidad y del territorio de un guardia republicano en el Perú y se estimo que por cada 600 habitantes había un guardia republicano que debía cubrir un área de vigilancia de 45 kilómetros cuadrados.(6)

Viéndolo desde la perspectiva del rango de territorio para la custodia policial, así como el poco presupuesto destinado a las fuerzas policiales y su poca capacidad de inteligencia para anticipar los movimiento políticos y militares de Sendero Luminoso, las iniciativas por controlar el derribo de las torres de alta tensióna nivel nacionaleran inútiles.

Por otro lado, los atentados a las torres de energía eléctrica también involucraron un gran número de trabajadores de Electro Perú cuya responsabilidad era ubicar y reparar en el menor tiempo posible las torres destruidas. En un inicio los trabajadores de Electro Perú no estaban preparados para asumir tales tareas, ni mucho menos para hacer frente a la destrucción sistemática de torres, en tal sentido su trabajo fue una mezcla de profesionalismo y la experiencia para improvisar soluciones que al final pudieran restituir la energía eléctrica en las distintas ciudades.

“Hubo un apagón y se tuvo que inspeccionar la línea, ya que no sabíamos exactamente en dónde estaba el problema hasta que se ubicó la torre en el suelo. Recuerdo que levantar esa primera torre tomó un mes o 20 días porque nos tomó desprevenidos, no contábamos con materiales ni nada. No nos imaginamos que esto nos podía ocurrir. Había que comenzar de cero, desmontar los conductores y poder armar la torre en el mismo sitio, porque ahí se aprovechaban las bases. La primera vez tomó 20 días, se trabajó muy fuerte. Lamentablemente, después fueron más torres y éstas, al caer, jalaban a otras. Con la primera experiencia se armaron los grupos de emergencia, contingencia, los repuestos provisionales, los reticulados para poder separar la línea y ponerla en servicio lo más pronto posible, porque levantar una torre era muy costoso y demoraba mucho tiempo. Tuvimos que hacer unos torretes más livianos, se compraron postes de fibra que se armaban por cuerpos. Ahí se anclaba el conductor y se levantaba el servicio en máximo dos días.”(7)

Desde el lado del gobierno central, las autoridades estatales se sorprendían que Sendero Luminoso tuviera un conocimiento pormenorizado del tendido de las redes de alta tensión, así lo entendió en 1984 el ministro del interior Luis Percovich, ante la demanda de explicaciones de los diferentes medios de comunicación:

“Hay infiltrados en las empresas vinculadas al sector electricidad, indudablemente que lo hay porque tienen conocimiento de las torres que pueden ser dinamitadas. Las explosiones se produjeron en zonas estratégicas y con una precisión que demuestra el alto conocimiento técnico de los atacantes”(8)

Quizás la opinión más exagerada ante la evidente muestra de la imposible defensa de toda la red de energía eléctrica en el país y ante el conocimiento pormenorizado de esta red por parte de los senderistas, fue la que dio el flamante presidente de esos años Alan García Pérez, que menciono que era necesario modificar el sistema interconectado

Intentos comunicativos
Para Sendero Luminoso, una de las formas de enfrentar al Estado Peruano fue a través de una sistemática tarea de sabotaje a las diferentes partes de su estructura política y económica con el propósito que el Estado se debilite para poder construir lo que Sendero Luminoso llamo Republica de la Nueva Democracia(9).

No tenemos que dejar de lado que Sendero Luminoso mantuvo a lo largo de toda su existencia política y militar un discurso fundamentalista y potencialmente religioso, por ende su desenvolvimiento político está muy acorde con su idea de mesiánica de entender el futuro del Perú. Los apagones en tal sentido formaban parte de una política de sabotaje, pero de igual forma representaron algo más complejo: un ritual simbólico y político(10) en el cual esta agrupación comunicaba su identidad, exponía el alcance y precisión de su poder.

En tal sentido, cada apagón implicaba su necesidad de comunicarnos y dejar en claro su poder para dejar sin energía eléctrica a toda una ciudad, con cada apagón ellos tenían la capacidad de detener nuestra cotidianidad que se estructura con la energía eléctrica, es decir el poder obligarnos a reestructurar nuestra cotidianidad en el tiempo que dure cada apagón. También a través de los distintos apagones querían comunicar que ellos están presentes política y militarmente en plena ciudad de Lima, sin que la policía o el ejército puedan hacer algo para impedirlo.

“En estos tiempos de escasez de corriente, las refrigeradoras están solo de adorno en casa, por ello cuando compre carne o pollo, haga como nuestras abuelitas échele un poco de sal encima y póngalo en el lugar más ventilado de la cocina y su artefacto eléctrico puede utilizarlo como almacén para guardar productos enlatados o ¿Por qué no? También ollas”(11)

En algunos apagones era común ver como desde los cerros del distrito del Agustino centenares de pequeños mecheros de kerosene, uno a uno, iban formando poco a poco una gigante hoz y martillo, un símbolo que robo sendero a todos los revolucionarios del mundo, para hacerlo suyo y a través de él simbolizar su presencia en la ciudad de las reyes, en la capital de la republica, cerca de las principales instituciones estatales, cerca del Cuartel de Barbones del Agustino, y tan solo a minutos de las diferentes comisarías locales y a 20 cuadras de Palacio de Gobierno.

Esta escena también se vio reflejada en varias ciudades del Perú, a continuación le mostramos un testimonio de la ciudad de Huancayo en el departamento de Junín: “Vivíamos en Huancayo con toda mi familia; ya en medio de los apagones se escuchaban los disparos de fusiles y metralletas, gente gritando, pitos y al fondo, en plena oscuridad, en el Cerro La Corona del Fraile, una gran hoz y un martillo ardiendo como una inmensa fogata. Fueron años muy duros, no podíamos salir a las calles después de las 7 de la noche por temor a desaparecer y aparecer luego enrolado en las filas de SL”(12)

Sendero Luminoso se propuso que los distintos apagones ocasionen un estado de pánico y caos para la ciudadanía en general y para tal propósito sus militantes atentan contra establecimientos públicos y privados. Es así que durante el apagón del 18 de agosto de 1982 fueron incendiadas en la ciudad de Lima la tienda Adams y la mueblería Costa, al mismo tiempo que se entabla un tiroteo con la policía en la zona de Atocongo en San Juan de Miraflores(13). Asimismo el apagón del 4 de mayo de 1987 fue seguido de más de una docena de atentados paralelos lo que nos da una idea de cómo Sendero Luminoso planeaba cada apagón como la mejor manera de dar a conocer su identidad, y a la vez, poner en práctica el discurso de destruir el Estado:“ Elementos terroristas provocaron anoche un gigantesco apagón en Lima y otras ciudades y perpetraron por lo menos 18 atentados dinamiteros en agravio de agencias bancarias y otras dependencias públicas”(14)

Resistencias radios, lamparines y velas
Los distintos apagones fueron más que un corte de energía eléctrica, significaban el trastorno de todas las actividades cotidianas que se centraban en el uso aparatos electrodomésticos. Paralelamente a estos aparatos electrodomésticos, las casas de la familia Limeña promedio, poseían instrumentos para vencer la oscuridad, instrumentos que con el correr de los años formaron parte de lo necesario e importante para todo hogar.

En tal sentido, podemos decir que en los ochentas estos instrumentos fueron asimilados como parte del menaje del hogar, entre ellos podemos mencionar el lamparín a querosene, las típicas velas, lámparas a gas y en las casas más adineradas o instituciones del Estado los grupos electrógenos. Estos instrumentos, en especial, las velas y los lamparines poseían un lugar exclusivo, en el cual se sabía por experiencia cotidiana, que funcionarían de la mejor manera para iluminar las diferentes partes del hogar.

Si bien es cierto, los apagones eran sorpresivos, estos poseían dos características: eran repentinos y casi siempre están relacionados con hechos de violencia como tiroteos y coches bombas. Con forme Sendero Luminoso acrecentaba sus atentados a las redes de energía eléctrica, los apagones se trasformaban en acontecimientos que se esperaban en cualquier momento, es decir llegaron a formar parte de los eventos de la vida cotidiana de cada familia y de cada ciudad.

Conforme ocurría un apagón, no pasaba más de un minuto para que todas las familias tengan noción de lo que tenían que hacer, comprar velas si se habían acabado, sacarlos lamparines, y reconfigurar su cotidianidad en la penumbra.

“La familia llegó a perfeccionar su operativo. Los “mayores” –mis hermanos adolescentes, mis viejos, mi abuela y mi tío- eran los encargados de la iluminación y de desenchufar los aparatos eléctricos (tevé y refrigeradora). En casa teníamos dos lamparines, listos para la ocasión. Uno de mi vieja y uno de mi abuela paterna que vivía con nosotros (que era más antiguo y con una base más decorativa). Sólo los adultos podían manipularlos (encenderlos, limpiarlos, cargarlos con querosene, limpiar el tubo cuando se ennegrecía) Luego, aporte de mi tío materno, se incorporó un “petromax” (uno de esos que usan los vendedores de pop corn), que representó todo un cambio de intensidad (y temperatura) y que era mejor para hacer la tareas escolares (cuando el apagón era de los largos). A mi hermano mayor le vacilaba encender el petromax e imitar los ruidos del encendido. Mi abuela encendía el suyo y lo mantenía cerca de ella- era sorda total y si no veía estaba jodida. Alguna vez recuerdo que encendimos sólo uno, para lo mínimo, porque no había querosene, estábamos pasándola mal. Para los desplazamientos cortos (como ir al baño) o las misiones rápidas (traer algo de la cocina), estaban las botellas de vidrio (de gaseosas) en las que se embocaban velas. Estábamos catequizados en el temor a las velas, pues en esos años los noticieros pasaban informes de niños y abuelitas que morían quemados por accidentes con velas”(15)

Los tiempos prolongados sin energía eléctrica requería reajustar la dinámica familiar y por ende establecer diferentes formas de respuesta frente a lo que era un apagón. Para esto hemos organizado las tres diferentes formas de respuestas frente a los apagones. En primer lugar describir los miedos, en segundo lugar, la comunicación familiar como modo espontáneo de resistencia, y por último la alegría de los niños ante la llegada de la luz eléctrica.

En primer lugar podemos mencionar los diferentes miedos que gran parte de niños que pudieron experimentar el grado de zozobra y miedo con el que ellos percibieron cada apagón, en primer lugar por una cuestión psicológica de un miedo a la oscuridad y debido principalmente a que los apagones estaban acompañados de diferentes atentados en distintas partes de la ciudad(16).

Es recurrente, en gran parte de los testimonios usados para este artículo, la percepción de inseguridad que generaban los apagones. No fue para menos, la ciudad de Lima pasó de tener una tasa de homicidios de 2,4 a fines de los setentas, a una tasa de 11,5 homicidios por cada cien mil habitantes a fines de la década de 80, lo que implicaba que la violencia se había quintuplicado sin síntomas de mejoría(17). Asimismo la sensación de una ciudad sumida en tiroteos, coches bomba, policías muertos y asesinatos, transformo a la población de Lima en altamente vulnerables y con un sentimiento de incapacidad de protección frente a la creciente violencia.

Podemos evidenciar un episodio común durante los apagones: los hijos menores recurriendo a necesitar del rol protector de los padres de familia y estos a su vez proporcionando seguridad valiéndose de distintas formas de explicación, desde la ficción hasta una explicación moderadamente real de lo que ocurría con cada apagón. El testimonio de Stella Santibáñez es muy interesante ya que nos muestra como en esos instantes de inseguridad el vínculo familiar se hacía más fuerte:

“Un apagón vino precedido por un coche bomba que estalló cerca de mi casa el autor de ese coche bomba fue el MRTA e hicieron estallar el CC Camino Real porque nos hizo levantar de la cama en la madrugada y fuimos corriendo ipso facto al cuarto de mis viejos, ellos estaban aterrados, claro que ponían cara de "aquí no pasa nada" pero te das cuenta que algo pasa pues, todos nos quedamos prendidos a la radio para escuchar las noticias. Ahí mirabas a la calle cada 10 minutos para mirar cuanto tiempo se quedaba estacionado un carro”(18)

Líneas arriba sostuvimos que los apagones eran parte de la muestra de poder y de las políticas de terror de Sendero Luminoso en la sociedad peruana, pues bien ante ese poder la ciudadanía generó varias respuestas espontáneas de resistencia. Una de ellas tuvo como principal elemento el uso de la radio. Durante cada apagón miles de familias encontraban en las emisoras de radio el medio de comunicación por excelencia, a través de las radios a pilas, las familias se enteraban en que zonas no había luz y en que otras si, en cuales el servicio volvía a la normalidad y en qué zonas el apagón no tenía visos de solución.

La radio y en especial RPP Noticias se convirtió en un compañero de noches enteras dando tranquilidad e informando como el Estado se encontraba trabajando para poder restablecer el fluido eléctrico.“Entonces la voz de Miguel Humberto Aguirre -Mihua para todo el mundo- acompañaba a los limeños desde los estudios de Radio Programas del Perú. Cuando empezaron los atentados, en RPP compraron urgente dos generadores, uno para el estudio y otro para la antena de transmisión. Así se mantuvo en el aire, y en medio de la inmensa ansiedad, Mihua acompañaba y contenía a los oyentes con simpatía y le quitaba dramatismo al apagón: lo contrario de lo que buscaba Sendero Luminoso”.(19)

Otra forma de resistencia familiar estaba dada por una espontanea comunicación familiar antela falta de energía eléctrica. En muchos hogares era común la presencia de los miembros de la familia en la mesa escuchando historias, cuentos, recuerdos familiares, o simplemente jugando juegos de mesa. El siguiente testimonio da cuenta de cómo en las distintas familias, los lazos padres- hijos se fortalecían, lo que era percibido de la mejor manera por los niños de ese entonces:

“Lo que sí recuerdo es que mi papá compró muchos juegos de mesa: Risk, stratego, monopolio, scrabble, etc. La verdad es que así afianzamos el vínculo de familia de y la pasamos muy bien. Es decir, tus papás llegaban a casa después del trabajo, y como no podían ver las noticias, las novelas ni atender las cosas de su trabajo, te dedicaban el íntegro de su tiempo”(20).

Asimismo, el testimonio de la etapa infantil de Claudia es importante ya que nos puede ayudar a visualizar esas noches en la que la familia se unía y dejaba de lado el miedo que Sendero Luminoso quería infligir.

“El tiempo de apagones fue el mejor para mí, al menos, salvo que porque vivía cerca de un Banco Popular que los terroristas volaban a cada rato y claro nosotros ya sabíamos que cuando se nos movía toda la casa era porque habían volado ese banco, pero bueno salvo eso que sí era horrible, lo demás era lindo entre todo aprendí a leer más claro a oscuras, bien pegadita al libro leía todo lo que caía en mis manos, luego mi familia estaba más unida que nunca (mis padres ahora son divorciados).Pero esa época era re bacán inventábamos juegos que ni sé si existían. Jugábamos cartas, monopolio, hacíamos canchita, en fin muchas cosas que nos mantenían a todos siempre conversando y riendo”(21)

Sin embargo, tenemos que tener en cuenta que la comunicación familiar que se establecíaa consecuencia de cada apagón podía disolverse muy rápidamente apenas restablecido el fluido eléctrico. Con la llegada de la luz la mayoría de los niños empezaban a gritar en coro la luz, la luz, era una explosión de alegría que contagiaba a toda la familia.

“Yo recuerdo que era tan comunes los apagones que cuando llegaba la luz eran instantes que siempre recordare, todos gritando de alegría: la luz, la luz, la luz., la luz. Esas cosas son inolvidables. Había oportunidades cuando no había luz por las tardes que con los amigos nos juntábamos en la esquina y empezábamos a gritar la luz, la luz, la luz. Todo era mentira, pero en esos momentos veíamos que nuestros amigos y también los adultos corrían a sus casas muy alegres y después salían avergonzados, pero nos decían nada porque éramos chibolos.”(22)

Con la llegada de la luz la familia prendía rápidamente la televisión, muchos de los padres apagaban las radios y se terminaba la conversación de forma abrupta y se volvía a la rutina. Esto se daba principalmente a que nuestra cultura está adaptada a un patrón de vida en donde la energía eléctrica es fundamental en nuestra cotidianidad. En buena cuenta los apagones nos hacían vivir una cotidianidad ajena y obligada.

Bibliografía
Canelo, Pedro. “Mami la luz”. Blog el joven nostálgico. http://blogs.elcomercio.pe/eljovennostalgico/

Comisión de la verdad y reconciliación. Informe Final. Lima 2006.

“Entrevistas a Elena Iparraguirre y Abimael Guzmán”. Documento Reservado. Lima, 29 de octubre de 2002.

Fundación Fundar, justicia y seguridad. Informe el ranking de la violencia en América Latina una de las regiones más violentas del planeta. Buenos Aires. 2005.

Gorriti, Gustavo. Sendero historia de una guerra milenaria en el Perú. Editorial Apoyo. Lima. 1990.

Koster, Jan. Ritual performance and the politics of identity. On the functions and uses of ritual. University of Groningen.
http://www.let.rug.nl/koster/papers/JHP.Koster2.Edit.pdf

Medina, Magali. Consejos para vivir sin agua y sin luz. Revista Oiga. N 475. 26 marzo de 1990.

Reguillo, Rosa. La “Clandestina Centralidad de la Vida Cotidiana”. En La Vida Cotidiana y su Espacio-Temporalidad. Coord. Alicia Lindón. Editorial Anthropos. México 2000.

Petzer, Gonzalo. “El periodista de los apagones”. Blog La venganza de Colon. Crónicas de América mestiza.
Pagina web: http://www.gonzalopeltzer.com/2007/08/el-periodista-de-los-apagones.html

Red de Energía del Perú. Tejedores de luz 1886-1997. Homenaje a los forjadores de la trasmisión eléctrica en el Perú. Red de energía de Perú. Lima 2007

Fuentes periodísticas
Diario La Republica.

“Subversivos reaparecieron apagando todo el país”. 1 de enero de 1984.

“Gigantesco apagón deja Lima y 4 Departamentos a oscuras”. 5 de Mayo de 1987

Revista Caretas.

“Paciencia a la nueva ofensiva terrorista se suma la presión parlamentaria”. Entrevista de Gustavo Gorriti al ministro del interior José María de la Jara. 24 de agosto 1981.

“Presupuesto y policía” 21 de Setiembre de 1981.

Diario El Comercio. 19 de Agosto de 1982.

Entrevistas
Daniel Reyes Castañeda
Stella Santivañez
Teresa Cabrera

 
*Yeiddy Chávez (Lima, 1978): Historiador de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Comunicador ambiental por la Universidad Nacional de Rosario – Argentina ycon estudios en la Maestría de Sociología mención en Estudios Políticos de la UNMSM. volver

(1) Reguillo, Rosa. La Clandestina Centralidad de la Vida Cotidiana, en La Vida Cotidiana y su Espacio-Temporalidad. Coord. Alicia Lindón. Editorial Anthropos. México 2000. volver

(2) Peter L. Berger y Thomas Luckmann.La construcción social de la realidad. Amorrourtu editores. Buenos Aires. 2003. volver

(3) Red de Energía del Perú. Tejedores de luz 1886-1997. Homenaje a los forjadores de la trasmisión eléctrica en el Perú. Red de energía de Perú. Pág. 83. Lima 2007. volver

(4) Gorriti, Gustavo. Sendero historia de una guerra milenaria en el Perú. Editorial Apoyo. Lima 1990. volver

(5) Revista Caretas. Paciencia a la nueva ofensiva terrorista se suma la presión parlamentaria. Entrevista de Gustavo Gorriti al ministro del interior José María de la Jara. 24 de agosto 1981. Pág. 37. volver

(6) Las Fuerzas Policiales sufren una escasez crítica en tres aspectos fundamentales: personal, vehículos y comunicaciones. El Perú tiene un guardia republicano cada 600 habitantes que deben cubrir un área de 45 kilómetros cuadrados, oficiales de la Guardia Republicana señalan que Chile, en cambio cuenta con un carabinero cada 300 personas y con un área de vigilancia de 20 kilómetros cuadrados. Presupuesto y policía Revista. Caretas 21 de Setiembre de 1981 Pág. 15. volver

(7) Tejedores de luz. Ibíd. Pág. 77. volver

(8) Diario La Republica. Subversivos reaparecieron apagando todo el país. 1 de enero de 1984. Lima. Pág. 3. volver


(9) «La estructura que existía en el EGP debía ser desarrollada a un nivel macro. Esto es sumamente importante. Había que desarrollar el EGP, se ha discutido acá y se ha discutido con el comité regional norte. La propaganda iba a ser 81.3%, el sabotaje 4.2%, el aniquilamiento selectivo 3.7%, combate guerrillero 11.8%». Comisión de la Verdad y Reconciliación. “Entrevistas a Elena Iparraguirre y Abimael Guzmán”. Documento Reservado. Lima, 29 de octubre de 2002, p. 76. volver

(10) La teoría del ritual se basa en la noción de "territorio". La performance ritual abarca un conjunto de técnicas que afectan a la identidad de los participantes: lejos de la individualidad y por demarcación comunal de un modelo simbólico territorial en el espacio o tiempo. Koster,Jan. Ritual performance and the politics of identity.On the functions and uses of ritual. University of Groningen. http://www.let.rug.nl/koster/papers/JHP.Koster2.Edit.pdf. volver


(11) Medina, Magali. Consejos para vivir sin agua y sin luz. Revista Oiga. N 475. 26 marzo de 1990. volver

(12) Testimonio de Roger. Blog de Pedro Canelo. “Mami la Luz”. http://blogs.elcomercio.pe/eljovennostalgico/. volver


(13) Diario El Comercio 19 de Agosto de 1982. volver

(14) Diario La Republica “Gigantesco apagón deja Lima y 4 Departamentos a oscuras”. 5 de Mayo de 1987. volver


(15 ) Entrevista a Teresa Cabrera. volver

(16) 27/5/83 Dinamitan 10 torres de alta tensión en Lima. Durante el apagón, dinamitan 3 agencias bancarias, Sedapal, Bayer, local PIP, parque Neptuno, puesto de GC en Tahuantinsuyo. Se produce un incendio de grandes proporciones en Bayer. Iluminan el cerro San Cristóbal.Comisión de la Verdad y la Reconciliación.Informe Final Tomo VI. Lima. 2006 .Pág. 414. volver


(17) Fundación Fundar justicia y seguridad. Informe el ranking de la violencia en América Latina una de las regiones más violentas del planeta. Buenos Aires. 2005. Pág. 73. volver

(18) Entrevista a Stella Santivañez. volver


(19) Petzer,Gonzalo. El periodista de los apagones. Blog La venganza de Colon. Crónicas de América mestiza. Pagina web: http://www.gonzalopeltzer.com/2007/08/el-periodista-de-los-apagones.html. volver

(20) Testimonio de José Luis. En Blog de Pedro Canelo. Op cit. volver


(21) Testimonio de Claudia. Ibíd. volver

(22) Entrevista a Daniel Reyes Castañeda. volver
 

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